Letra del Año 2017 Venezuela Rueda de Prensa

Letra del Año 2017 Venezuela Rueda de Prensa

¿Cuál es la importancia de darle de comer a la tierra?

Se ha vuelto costumbre, iniciar el año dándole de comer a la tierra, pero sabes cual es la importancia de realizar esta ceremonia Muchas veces escuchamos que hay que darle de comer a la Tierra a principio de año, pero no sabemos....

¿Que Es El Oro al Santo?

El Oro al Santo es relativamente el concierto de las cosas entre sí, porque los lucumíes aunque eran analfabetos, a ellos no les gustaba hacer nada fuera de orden y por eso el oro al Santo lo hacían con pulcritud y esmero, y no como hacen muchos criollos, que le cantan a Chango y luego le cantan a Oyá

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miércoles, 24 de agosto de 2016

El Santero No Puede Cambiar De Padrino

Un “Iwóro” (religioso) no puede cambiar de padrino o madrina, esto va contra la ética religiosa.

En toda ruptura se pierde más de lo que se gana. Hay que evitarlas, así usted conozca mucho de osha, tiene el deber y la obligación de estar al lado de su padrino o madrina que lo consagró, puso Ashé y firmó su cabeza.

Por encima se su padrino o madrina de Kari-Osha no hay padrino o madrina de OBBE pinaldo.

Hay que rendir respeto a sus mayores. Si no eres lo suficientemente fuerte y conciso en tu vida religiosa, puedes incurrir en incumplimiento y recuerda “hijo eres y padre serás”, debes asumir todas las normas que la religión conlleva.

Las relaciones Padrino-Ahijado en Osha son esenciales en el funcionamiento armónico de nuestra fe, que basa su proceso y sus acciones en el respeto a los mayores y en continuar conservando y desarrollando las tradiciones que ellos nos legaron. Es el padrino de cada cual el vínculo con ese legado.

El ahijado es para su padrino o madrina como se fuera un hijo, le enseña a vivir y a defenderse en las diferentes etapas de su transitar religioso. En el transcurso de la relación padrino-ahijado, ambos deben ser aceptados con sus virtudes y defectos.

No deben dar crédito a chismes, ni conversaciones que puedan producir conflictos para no caer después en posiciones demagógicas.

El Padrino con su “Ashé” y la ayuda de los Orishas es un arma eficiente contra la adversidad, nos permite librar y ganar las guerras que se nos presenten en los mundos espirituales y en la realidad material, donde los enemigos tejen sus trampas y donde el azar y la suerte hacen un juego donde sin la ayuda del padrino podemos resultar perdedores.

Acudir a una consulta con su padrino no es un juego y mucho menos una moda. Es algo más serio de lo que el ahijado (a) piensa. En una consulta se convocan fuerzas superiores, que vienen a darnos una opinión sobre nuestros asuntos personales con el “ashé” de su padrino, lo mínimo que debemos hacer es prestar atención porque siempre, tarde o temprano, la palabra de los Orishas se ve en los hechos.

Cuando los Orishas nos hablan en la consulta utilizando como intermediario el padrino, la verdad de nuestras vidas queda al descubierto, lo que obliga al establecimiento de una relación donde la sinceridad y la confidencialidad de ambas partes se impone. Esta circunstancia obliga al padrino o madrina a tener una actitud ética a toda prueba y el equilibrio emocional y psicológico para brindar una buena orientación, basada siempre en lo que los santos digan y en lo que la experiencia y su saber religioso determinen.

Aprender es parte de una ideología, el estudiar con su padrino o madrina es tener su "ashé" y rendirle sus respetos. Es parte de esa educación yoruba que llevamos en nuestros "Orishas", el permanecer al lado de su padrino o madrina, no es sumisión, es muestra de perseverancia y dedicación, es muestra de humildad y de sacrificios y es también muestra de estabilidad y de fidelidad a nuestra "Casa de Santo".

La inspiración para la videncia y la premonición son facultades, pero existen muchísimos linajes con una trayectoria de siglos de existencia, que han traspasado la historia, transmitiéndose los conocimientos del padrino al ahijado, no están publicados en manuales.

Entre padrino y ahijado se establece un vínculo económico al cual se le llama "derecho y el ahijado está en la obligación de entregarlo. El valor del derecho se calcula según sea el costo de los productos y servicios que sean necesarios utilizar para realizar consultas, ceremonias y ritos; consagraciones e iniciaciones y el derecho propio del padrino. El monto del derecho impuesto por el padrino o madrina a sus ahijados guarda siempre justa relación con los gastos y así realizar adecuadamente la acción religiosa,

Patakin: La protegida de Oshun

Oshún había acabado de dar a luz a los Ibeyis y su cuerpo comenzó a perder la forma agradable y tersa que tanto gustaba a los hombres. Ya su vientre no era aquel que tanto se disputaron los más apuestos varones. Se pasaba los días mirándose en el espejo y no cesaba de llorar ni de buscar los más disímiles remedios para recuperar la belleza perdida. Ensayó baños que le recomendaron y se procuró yerbas de distintas procedencias y propiedades. Pero todo resultaba inútil.

Al fin, se le ocurrió que comenzaría a aplanarse el vientre con un objeto redondo y fue al bosque en busca de algún fruto que tuviera el tamaño adecuado para ello.
Allí encontró la güira, pero tras varios días de uso, el fruto empezó a secarse y las semillas que llevaba en su interior sonaban. Aquello perturbaba tanto a la diosa que desistió de seguir usando un instrumento tan molesto.
A los pocos días se puso a caminar y en un yerbazal cerca de su casa encontró un fruto parecido a la güira pero amarillo, que es su color preferido. Comenzó a frotarse el vientre con él y resultó de su agrado. Fue así que, Calabaza, le sirvió a Oshún para recuperar la belleza de su figura y desde entonces se convirtió en su protegida.

Patakin: Shangó se enfurece

Shangó encontró en su camino un pueblo que le agradó y decidió pasar una temporada allí.

Pero el lugar, en apariencia apacible, resultó ser un verdadero infierno. Una gran discordia reinaba entre todos sus moradores. Riñas constantes, calumnias y habladurías de unos contra otros; muertes y luto por todas partes: ese era el panorama.
Al darse cuenta, Shangó se indignó y decidió darles un gran escarmiento. Salió a la calle con su tambor y comenzó a tocar. Todos los vecinos del lugar fueron saliendo de sus casas y se pusieron a bailar. Entonces comenzaron a caer rayos y muchos murieron a causa de ello. Fue tan fuerte la tormenta eléctrica que desató, que los principales del lugar se acercaron a él, le hicieron moforibale y le prometieron que en lo sucesivo no habría más rencillas ni disgustos. Sólo así se aplacó la furia del orisha.

Patakin: La ira de Shangó

Osogbo no quiso darle un abó a Shangó para que mejorara su suerte. Shangó, cansado de la desobediencia de este, le lanzó un rayo y le quemó la casa.

La suerte de Osogbo cada día era peor. Vivía por los parques y no tenía qué comer. Un día se encontró con Orula que le dijo: “Ve por casa a verme.”
Orula le hizo un registro con su tablero a Osogbo y le mandó que hiciera rogación con un akukó para Eleguá, cuatro eyelé funfun, y lo que había podido rescatar del incendio.
Osogbo lo hizo todo, y pudo aplacar la ira de Shangó.

Patakin: Shangó & El anciano estafador

Shangó se dirigía en su caballo hacia un pueblo que no había visitado jamás y donde nadie lo conocía. El corcel iba a galope tendido y la capa roja del orisha flotaba dándole al jinete su inconfundible aire de gran señor, de rey de reyes.

Ya adentrado en su itinerario, encontró a un pobre ciego que caminaba con mucha dificultad en dirección al mismo lugar.
–¿Vas al pueblo, arugbo? –la voz tronó en los oídos del anciano.
–Sí, hijo –contestó el ciego.
–Dame tu mano que te subiré a mi caballo –le dijo el rey, cuyo buen corazón se había conmovido al contemplar al desvalido. Shangó montó al hombre en la grupa, así viajaron un largo rato hasta llegar al lugar deseado.
–Aquí te voy a dejar –dijo Shangó mientras lo ayudaba a bajar en la calle principal del pueblo.
–¡Auxilio! –gritó el ciego tan pronto puso un pie en tierra. –¡Auxilio! Me quieren robar mi caballo –repetía a toda voz.
Los habitantes del lugar se arremolinaron alrededor de ambos y la justicia no tardó en llegar.
–Yo recogí a este hombre en el camino y ahora me quiere robar el caballo –explicaba el ciego a los presentes, que ya comenzaban a mirar a Shangó con mala cara.
–¿Tienes algo que decir? –le preguntó uno de los soldados que acababa de llegar.
–Bueno, si él dice que la cabalgadura le pertenece, yo creo que debería saber si es un caballo o una yegua.
–¿Qué tú respondes, anciano? –preguntó otro soldado.
El ciego cogido de sorpresa por la pregunta que le hiciera el orisha y pensando que nadie lo vería, tendió su mano buscando los genitales de la bestia para saber si era hembra o macho. Los presentes se echaron a reír y los soldados le devolvieron el caballo a su dueño, no sin antes regañar con toda severidad al ciego mentiroso

Patakin: El disfráz de Shangó

Shangó llegó a un pueblo y después de alquilar una casa izó su bandera roja y blanca tan alta como la del rey de aquel lugar.

Al rato llegaron los soldados indagando por el dueño de la casa. Como Shangó era el único que vivía allí y no negó que esa era su bandera, se lo llevaron preso.
Ya en la prisión, se presentó la hija del rey, que se había enamorado de él cuando lo vio en la calle, pues era un hombre muy apuesto.
La muchacha le propuso intercambiar sus ropas para que pudiera huir de la cárcel. Así lo hicieron y Shangó salió primero disfrazado de mujer.
Mas cuando la hija del rey quiso abandonar la prisión, los soldados, no repararon que se trataba de una mujer con las ropas rojas de Shangó y la mataron.

Patakin: Shangó & La lluvia de Óro

Aquel año hubo una gran sequía. Un campesino que se encontraba muy triste porque había gastado sus pocos ahorros para dar de comer a sus hijos, se encontró con Shangó.

–No te preocupes, que mañana va a llover –le dijo el orisha del rayo y el trueno–, pero debes procurar por todos los medios no mojarte, que yo te garantizo una suerte grande.
Efectivamente, al despuntar el día siguiente comenzó a llover. El pobre campesino olvidó la advertencia que le había hecho Shangó, se puso tan contento que salió corriendo de su casa y esa fue la causa de su muerte, pues estaban lloviendo monedas de oro.

Patakin: Shangó conoce a su madre

Corriendo una de sus múltiples aventuras, Shangó llegó a un pueblo donde reinaba una mujer. El hechizo que ejerció sobre el dueño del trueno no se hizo esperar, por lo que comenzó a cortejarla de inmediato.

A los pocos días, en un güemilere, el orisha, que no perdía ni pie ni pisada a la hermosa soberana, le insistió para que lo llevara a su palacio.
–Ves ese azul allá lejos –dijo la mujer señalándole para el mar–, es mi casa.
Shangó accedió a acompañarla y ambos caminaron hasta la playa donde la mujer lo invitó a montar en su bote. Comenzó a remar y la embarcación se alejó rápidamente de la orilla.
–Ya no se ve la costa –dijo Shangó algo asustado.
Ella se tiró al agua y una enorme ola viró el bote. Shangó, desesperado, se aferraba a la embarcación mientras profería gritos de terror.
–Te voy a ayudar –dijo la reina al volver a la superficie–, pero tienes que respetar a tu iyá.
–Yo no sabía que usted era mi madre –respondió Shangó–, kofiadenu iyá.
–Obatalá te trajo al mundo pero yo fui quien te crió –dijo Yemayá, la hermosa reina que Shangó no había podido identificar.

Patakin: Ogbesá & El Réy

Ogbesá era un hombre reputado por su rectitud, buen carácter y espíritu de solidaridad con los demás. El rey, que estaba envidioso de su reputación, ideó una manera de avergonzarlo. Fue así que se le ocurrió organizar un torneo en su palacio y conceder tres premios a los ganadores. Como sabía que Ogbesá no tenía caballo, pensó que no podría competir y la gente se olvidaría de sus virtudes con la noticia de los triunfadores.

El día señalado para el torneo, Ogbesá, estaba muy triste, se fue a orillas del mar y allí se puso a comer un pedazo de pan. Como vio unos patos, se le ocurrió arrojarles unas migajas de su pan y entonces llegó Yemayá, quien al verlo tan triste y a la vez tan noble con sus animales preferidos le preguntó qué le pasaba. Ogbesá le contó y la dueña del mar le dio un caballito para que fuera al torneo. Por el camino el caballito fue creciendo.
Ogbesá llegó a tiempo al torneo y de los tres premios obtuvo dos. El rey envidioso, tuvo que reconocer la superioridad de su súbdito y le hizo moforibale.

Patakin: Shango Y El Gallo

Gallo era muy presumido y alardeaba demasiado de su potencia sexual. Un día tuvo que salir de su pueblo en busca de trabajo porque todo le iba muy mal, ya que una gran sequía azotaba la zona. Se encontró con Shangó, su viejo amigo, que le preguntó:

–¿Cómo van las cosas por tu pueblo?
–Aquello es magnífico –contestó Gallo–, las mujeres paren hasta cuatro veces al año, los árboles dan unos frutos inmensos, los animales engordan cada día. Hasta corre un río de dinero por las calles.
Shangó, que sabía perfectamente lo que sucedía en el pueblo y había querido poner a prueba la lealtad y sinceridad de su amigo, contestó:
–Eres un gran mentiroso. Te condeno a que nunca más sientas placer con tus mujeres.
Gallo continuó montando a las gallinas, pero como lo habían castigado, no experimentaba ninguna sensación agradable, aunque lo hacía una y otra vez, esperando quizás un perdón que nunca llegó.

Patakin: Ogberoso El Cazador

Ogberoso siempre andaba por el monte de cacería, en compañía de un amigo. Como su puntería era mejor cada día, aumentaba la cantidad y calidad de las piezas capturadas. Al amigo se le despertó la envidia.

Un día, aprovechando su confianza, le echó unos polvos en la cara, lo dejó ciego y luego lo abandonó en la espesura del monte.
Ogberoso anduvo vagando de un lado para otro, tropezando con las raíces de los árboles y los troncos caídos, rodando por la tierra y el fango, hasta que pudo irse acostumbrando a caminar en la maleza.
Cansado, se sentó bajo un árbol. Como conocía el lenguaje de los pájaros, oyó dos aves que conversaban animadamente sobre las virtudes de ciertas plantas.
Interesado el cazador, ahora ciego, en la charla de los animales escuchó cómo una de ellas hablaba sobre cierta hierba que era buena para la ceguera y otra que curaba las hemorroides.
A tientas, entre los altos matorrales del monte, Ogberoso, que era muy conocedor de la naturaleza, pudo identificar la planta que, según los pájaros, era buena para su mal.
Exprimió la planta sobre sus ojos y poco a poco fue recobrando la visión. Luego buscó la que era buena para curar las hemorroides, la puso en su cartera y partió de allí.
Sin saberlo, se había alejado mucho del pueblo en que vivía, por lo que siguió caminando por el primer trillo que encontró.
Al fin, llegó a un pueblo desconocido para él. Allí escuchó que el rey tenía un padecimiento que nadie le había podido curar.
Cuando el cazador supo que el padecimiento del rey era de hemorroides, se presentó en palacio y le dijo que tenía la cura para su enfermedad. El rey quedó muy agradecido y de aquí le vino a Ogberoso su suerte

Patakin: Iború, Iboyá, Ibochiché

Olofin había llamado uno a uno a los babalawos para preguntarles dos cosas. Como ninguno le había adivinado lo que él quería, los fue apresando y afirmó que si no eran capaces de adivinar, los iba pasar a todos por las armas.

El último que mandó a llamar fue a Orula, el que enseguida se puso en marcha, sin saber qué estaba sucediendo.
En el camino Orula se encontró con una muchacha que estaba cortando leña y le preguntó cómo se llamaba, a lo que ella le contestó que Iború. La muchacha le dijo a Orula que lo importante era ver parir la cepa de plátano. Orula le regaló una adié y owó.
Más adelante Orula dio con otra muchacha que estaba lavando en el río la que dijo llamarse Iboyá, y le contó que Olofin tenía presa a mucha gente. Orula la obsequió con los mismos regalos que a la anterior.
Por último, Orula encontró en el camino hacia casa de Olofin, a muchacha llamada Ibochiché y ella le contó que Olofin quería casar a su hija. También le dio una adié y owo.
Cuando llegó al palacio, Olofin le dijo que lo había llamado para que él le adivinara unas cosas.
–¿Qué tengo en ese cuarto? –preguntó Olofin.
–Tienes una mata de plátano que está pariendo –contestó
–¿Y qué yo quiero que tú me adivines?
–Que quieres casar a tu hija y por no adivinarte tienes prisioneros a mis hijos.
Olofin sorprendido mandó a soltar a los babalawos presos y gratificó a Orula.
Cuando el sabio se iba, Olofin le dijo: “mogdupué”. Y Orula repuso que desde aquel día él prefería que le dijera: “Iború, Iboyá, Ibochiché.”

Patakin: Orula pobre

Cuentan que en una oportunidad Orula sólo tenía unos centavos en el bolsillo y no le alcanzaba ni para darle de comer a sus hijos. Compró unos ekó que repartió entre los muchachos y salió de la casa comiéndose uno y caminando lentamente, tan lento como su tristeza.

Ya cerca del árbol que había escogido para suicidarse, el sabio tiró al piso las hojas que envolvían el dulce que se había comido. Colgó una soga de las ramas del árbol y entonces oyó que un pájaro le decía:
–Orula, mira qué sucedió con las hojas que envolvían el ekó. El hombre volvió el rostro y pudo ver que otro babalawo se estaba comiendo los restos del dulce que permanecían adheridos a la envoltura que él botara al piso.
–Y sin embargo –agregó el pájaro–, no ha pensado quitarse la vida.

Patakin: Orula somete a Ikú

El pueblo hablaba mal de Orula y le deseaba la muerte, pero Orula, que es adivino, se había visto la suerte en el tablero con sus dieciséis nueces y había decidido que tenía que hacer una ceremonia de rogación con un ñame, y luego, con los pelos de la vianda, untarse la cara. Fue por eso que cuando Ikú vino por primera vez preguntando por Orula, él mismo le dijo que allí no vivía ningún Orula y la Muerte se fue.
Ikú estuvo averiguando por los alrededores y se dio cuenta de que Orula lo había engañado, por lo que regresó con cualquier pretexto, para observarlo de cerca, hasta tener la certeza de que se trataba del sujeto que estaba buscando para llevarse.
Orula, cuando la vio regresar, ni corto ni perezoso, la invitó a comer y le sirvió una gran cena con abundante bebida.
Tanto comió y bebió Ikú, que cuando hubo concluido se quedó dormida. Fue la oportunidad que aprovechó Orula para robarle la mandarria con que Ikú mataba a la gente.
Al despertar, Ikú notó que le faltaba la mandarria. Al pensar que sin este instrumento ella no era nadie, le imploró a Órula que se la devolviera.
Después de mucho llorar, Órula le dijo que se la devolvería si prometía que no mataría a ninguno de sus hijos, a menos que él lo autorizara. Desde entonces la Muerte se cuida mucho de llevarse al que tiene puesto un idé de Orula.

Patakin: Orula le hace trampa a Olofin

Orula apostó con Olofin a que el maíz tostado paría. Olofin estaba seguro de que ello era imposible, por lo que aceptó la apuesta en el convencimiento de que la ganaría. Pero Orula llamó a Eleguá y a Shangó y se puso de acuerdo con ellos para ganarle la apuesta a Olofin.
El día acordado, Orula acudió con un saco de maíz tostado y lo sembró en el terreno escogido por Olofin. Después, ambos se fueron para el palacio de Olofin a esperar el tiempo necesario. Esa noche Shangó hizo tronar en el cielo y ayudado por la luz de los relámpagos, Eleguá cambió todos los granos por otros en perfecto estado.
Pasaron los días y una mañana Olofin le dijo a Orula que irían a ver si su dichoso maíz tostado había parido o no. Como ya los granos que Eleguá había puesto comenzaban a germinar, Olofin se quedó muy sorprendido y tuvo que pagarle lo apostado a Orula, el que luego, en secreto, lo compartió con Shangó y Eleguá.

Kari-Osha o Yoko-Osha ceremonia de consagración

"Kari-Osha" o “Yoko-Osha” es una ceremonia ritual que comporta la destrucción del "EGO", para así formar la unión entre el cuerpo físico y el mundo de la trascendencia. Es representativa de la fuerza de los Orishas presente en el Cosmos, ineluctable mediante la cual el oficiante "Oriathé" captura y dirige una parte hacia el Iyawó. Es un ritual ancestral de gran sigilo, que tiene por finalidad injertar la energía y poder de una deidad al iniciado llamado "Iyawó", implica la purificación de su cuerpo y alma durante 365 + 7 días, buscando su superación personal con humildad y su desenvolvimiento espiritual y sacerdotal, tratando de evitarle la mayor cantidad de tropiezos en su vida o sea el vencimiento de las dificultades, para que tenga Estabilidad, Salud, Equilibrio, Inteligencia, Prudencia, Sabiduría, Paz, Armonía, Amor, Alegría, Seguridad, Prosperidad, Fortaleza, Firmeza, Desarrollo, Comprensión, Felicidad ...

Yoko-Osha tiene una duración de siete días de los cuales son cuatro días de ceremonia muy activa. Durante este período el Iyawó deberá residir en el templo “Ilé” y permanecer en el Igbodú, todo se centra en el ayuno, la abstinencia, el estudio interior, la adquisición de conocimientos sobre el Orisha. Se deben evitar los chismes, las narraciones que degraden a otras personas.

El Iyawó tiene que permanecer los siete días en el trono del Igbodú, exclusivamente con la excepción de la letra Odi tonti Oshe (7-5) en Eleggua o en el Orisha tutelar le está permitido salir del cuarto de santo.

Hay un cambio superficial de apariencia con el raspe de cabello con la excepción de cuando se hace corona por la actividad profesional del Iyawó con permiso del Orisha Tutelar, hay mínimas incisiones en la “lerí” del Iyawó finalizando el raspe de cabello con navaja, según la casa de santo y su osun debe ser pintado completo en su cuero cabelludo.

El festejo y/o adoración comunal además de la presentación al aña (danza religiosa) del Iyawó, este está vestido con ropas de diseño específico y colores relacionados con el Orisha, este se realiza en el “día del medio” en la Santería, o después de concluido el Itá en lo tradicional.

Se visita la iglesia el día Jueves, porque hay necesidad de cumplimentar con otros cultos religiosos que el Iyawó está bautizado, y se visita el mercado porque hay que dar entrada en su nuevo hogar con ofrendas adquiridas con el dinero que las personas llevaron en el día del medio. El Ebbó a Eshu en las cuatro esquinas del mercado es una tradición para la abertura de su camino religioso.

La libreta de Itá la redacta la “Afeisitá” quien es la que atestigua que es documento fiel a la conversación del Obá y revela, a través de los “Odu”, los mensajes que deberán ser seriamente contemplados por el Iyawó.

El sacerdote o sacerdotisa que preside es llamado Padrino o Madrina es responsable del progreso del iniciado es quien pone sus fundamentos para que nazca el Iyawó y sus Oshas, supervisa que se hagan de manera correcta las ceremonias. La Yogbona tiene la responsabilidad de enseñar al Iyawó los conceptos que forman la religión.

El nivel “Isefa” u “Onifa” (Mano de Orúnmila) en la actualidad es requisito indispensable para recibir “Elehan” en la “Regla de Osha” porque determina su Orisha Tutelar.

También el detalle del “Oddón” en el interior del “Igbodú” y su previa consagración. Este es un asiento sagrado que no tiene alternativas para ser reemplazado. Conformado por una estructura única (tronco o piedra) tomada directamente de la Naturaleza que proporciona un nivel de conductibilidad total de las energías terrestres.

El asiento ceremonial en el “Igbodú” según progresan ritos específicos, activan y atraen a corrientes de energía que recorren toda la superficie del “Cuarto de Santo” en un movimiento continuo en forma espiral. Estas corrientes de energía tienen un comportamiento sinérgico, van moviéndose en busca de “oddón” previamente preparado mediante rituales que lo habilitan como centro energético con propiedades para atraer, recibir y condensar energías alrededor del Iyawó.

Las energías de polaridad positiva – masculina procedentes de “Orun” (el cielo) descenderán en respuesta al llamado de las energías de polaridad negativa femenina procedentes de “Aiyé” (la tierra) para encontrarse y originará un potente rayo no visible que entrará por “Ori” activando instantáneamente áreas cerebrales y continuará su recorrido por el interior del cuerpo físico y del cuerpo energético del “Iyawó”.

Cuando se solicita los servicios de un religioso para trabajar en una consagración, previamente se "levanta" con su respectivo derecho, que de común acuerdo, fue estipulado, este debe ser depositado frente a su Ángel de la Guarda, con dos Cocos, dos velas y un plato.
El Iwóro en la medida de sus posibilidades debe hacer un esfuerzo por rescatar todas las costumbres que se han perdido y por reforzar y mejorar las que hoy existen.

La Iyawó mujer debe tener en cuenta su ciclo menstrual antes de hacer el cronograma de la iniciación. Porque ni la madrina, ni la Oyugbonakan, ni ninguna iwóro pueden estar participando en la iniciación menstruando, porque constituye una profanación, con la única excepción de las mujeres que en su iniciación al momento de que está sentada en el “Odó” (pilón) le ha bajado su menstruación.

El Iyawó debe haber realizado cuantas misas espirituales y de investigación se estime conveniente hasta conocer bien su cuadro espiritual (mínimo 3) y debe hacerse la misa de coronación espiritual y cumplir las ceremonias derivadas, antes de la ceremonia del río.

En la Regla de Osha todo lo ritual de coronación y/o asentamiento “Elehan” va precedido de gran seriedad y trascendencia.

martes, 23 de agosto de 2016

Oddua u Oddua Aremú

Oddú Aremú es el verdadero nombre de Oddua. Significa: Años pasados y venideros, años cansados el comienzo y el fin, la vida y la muerte.
En sus herramientas está detallado el significado del ser humano en ésta vida.

Cofre de metal (de plata o acero niquelado). Se mantiene herméticamente cerrado con candado, por respeto a todos los desconocido y oculto de ésta vida.
Seis adanes o aros: significan los 6 planetas más cercanos a la Tierra y también los 6 aros más importantes de nuestra religión, que se simbolizan a través de los Astros.
Seis escudos triangulares: Simbolizan las guerras que tiene el ser humano a través de su vida en ésta Tierra.
Una escalera: Es el medio que nosotros los humanos tenemos para llegar hasta Oloddumare.
Un escudo triangular grande con el ojo del Santísimo en el medio. Es la vista del Todopoderoso sobre nosotros en éste Mundo.
Un pequeño ataúd con un esqueleto dentro: Significa que todo ser humano no es eterno en ésta Tierra y que ese es el final de todos nosotros.
Una serpiente: Simboliza la maldad y las fuerzas sobre todo ser viviente en éste Mundo (Alosi o el Diablo).
Dos figuras una de hombre y otra de mujer: Son el símbolo de nuestra creación en ésta Tierra.
Ocho pauye (manos cerradas). Es el significado del poderío del ser Supremo sobre nosotros.
En todas éstas herramientas está manifestado el porque de nosotros en la Tierra, nuestra trayectoria en ella. Este es el significado de Oddua. Quién, cuando y por qué se recibe Oddua.
Cuando en un registro de Itá el Diloggún venga con 16, 15, (8-8), ya sea en Elegguá, o en el Ángel de la Guarda, el Iyawó tiene que recibirlo porque ésta persona es hija de Olofi directo y su corona es muy grande, lo recibe para estar preparado y resguardado con éste Oricha, como se dijo anterirmente, el representa el comienzo y el fin.
Asimismo, se recibe en caso de enfermedad grave, pues es lo último que recibe el Iguoro.
Se recibe también, cuando le sale de Padre a un Iyawó.
Cantos de Oddua.
1-  O-   Eee abori oza, eee omo oriche eweee
Abori orun
Abori ara
Abori Nana
Abori ekun.
C-     Repite

lunes, 22 de agosto de 2016

EnCuesta Del Dia: Es Recomendable Jurarse En Palo Mayombe?


¿QUE SIGNIFICA EL ÁRBOL CEIBA PARA LA SANTERÍA?

La ceiba es considerada la casa de todos los santos, la ceiba es la mata más sagrada del mundo y el que toca ceiba para dañarla coge un osorbo que no se lo quita nadie. Iroko vive en la ceiba.

Hay mucha controversia en cuanto a el nombre de la ceiba y el nombre de Iroko, el cual muchos dice que es el mismo árbol o que son árboles distintos.

Esto bastó, para levantar el mito, de que se trataba de la misma planta y así, muchos religiosos y hasta experimentados Babalawos, porfían y discuten que se trata del mismo árbol, hasta nuestros días. Sin embargo, la Ceiba, siempre ha sido llamada Araba en Nigeria, e Iroko sería la caoba.

En el Odu Okana Meyi del Corpus de Ifá Nigeriano, nos dice: Okana Meyi realizó algunas obras importantes en el Cielo. Él hizo adivinación para la Araba, la Ceiba, y para Iroko, la Caoba, antes de que ellos partieran al mundo. Araba e Iroko siempre fueron como el Perro y el Gato, nunca estuvieron completamente de acuerdo en ningún asunto. Por esa época Iroko era tan fuerte y poderoso que todo el mundo le temía.

El adivino le aconsejó a ambos que rindieran homenaje a Echu. Araba hizo el sacrificio, pero Iroko rehusó hacerlo porque él se consideraba suficientemente fuerte para ser invulnerable. Después de festejar con las ofrendas hechas, Echu fue a aconsejar a los seres humanos sobre cuan robusto estaba Iroko para que construyeran fuertes para su protección. Antes de eso el árbol de Iroko lucía tan feroz que nadie se atrevió a pensar en atacarle de alguna forma. En primer lugar, él es físicamente muy fuerte y enorme, y en segundo su casa es el punto de reunión de los Ancianos de la Noche.

La intervención de Echu, era para destruir el mito que abrigaba la imagen de Iroko y para hacerle ver que era tan ordinario como cualquier otro árbol. Echu hasta ofreció guiar a los seres humanos a la casa de Iroko, dándole un hacha con la que podrían derribarlo.

Al principio la gente estaba renuente a usar el hacha sobre Iroko, pero con el estímulo dado por Echu, lo atacaron con furia. La caída de Iroko fue tan grandiosa que el eco resonó en todo el bosque.

Cuando Araba escuchó la caída, preguntó que estaba sucediendo y le dijeron que el gran Iroko había caído bajo la fuerza del hacha humana. Comprendiendo que el destino de Iroko era el resultado de su negación a hacer sacrificios, Araba se felicitó por haber seguido el consejo de Okana Meyi.

Pues solo nos queda asumir que un Ocha llamado Iroko. Este Ocha supuestamente vive en lo alto de la Ceiba. IROCO es un camino de Obatalá y es hembra, tiene el poder de impulsar a los buenos y malos caminos, a todos los seres. Esta Santa no le gusta el bullicio, pidió a Olofin vivir en un lugar donde estuviera apartada de todo, por eso es que ella vive en lo más alto de la Ceiba.

La Ceiba es el árbol sagrado de la religión afrocubana...también de los mayas, de los aztecas de los incas.

La ceiba es el árbol sagrado de Cuba, se dice que ni las tormentas mas fieras logran desgajarlas, ni los rayos fulminarlas, como si hasta los elementos desencadenados y fenómenos naturales le temieran, y en torno a la mistica que lo rodea muchos son  sus poderes intrínsecos, al extremo de revertir la esterilidad de las mujeres.

Ninguna persona puede cortar o quemar una ceiba, no sin antes adoptar las precauciones requeridas y pedir permiso previo a los Orishas y se dice que con solo el hecho de tocar su tronco fortifica, mientras los cubanos piensan que dándole tres vueltas partir de las 12 de la noche del 16 de noviembre le concede salud y paz.

Es la Ceiba a la que todos los muertos, antepasados van a ella y la habitan permanentemente.
Su sombra no debe pisarse por eso es frecuente ver que el santero cambie de dirección al encontrarse con su sombra.

Fuente: Facebook

¿Sabes cual es el Significado del CHAL?

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Se usa solo en la calle, nunca dentro de la casa. (tiene un modo especial al ponérselo y alquilárselo) no es del Iyawó, no le pertenece, es del Ángel de la guarda del padrino y al terminar el día noveno se entregara al santo como símbolo de haber guardado prudentemente los 90 días.

(El Iyawó no puede quedarse con el chal, y si el padrino te lo cede, por cariño o por cualquier otro sentimiento, por aun más sentimiento y más cariño la Iyawó debe volver a entregar el chal).

El chal significa la dignidad femenina, es imagen de los mantones de Manila, es el sobrepaño que se les pone a las bebitas a la hora de salir de paseo, recoge las miradas y las envidias, los malos pensamientos y las malas vistas, el mal de ojo y malas influencias de la calle. Por eso a la hora de quitárselo, tiene su manera.

Rígidamente durante tres meses, y se usa para ir a casa de sus parientes, amistades, y a casa de sus padrinos, también debe tratar de realizar su actividad profesional con ropa blanca, exclusivamente en caso de fuerza mayor combinar con colores claros en horas laborales, Iyawó no sale a más ningún lugar, no hace colas, no va a lugares públicos, jamás se retrata (debe tomar su foto con anterioridad a su consagración). No toma bebidas ni comidas en la calle, come en casa y solo en estera.

Ahora, todo ha cambiado, se ha dejado el corazón a un lado, y esta religión es de mucho corazón. de respeto y de mucha obediencia, muchas de estas cosas, parecen arcaicas, se ven chicas con pantalones, (incorrectísimo) chicos con shorts (muy mal) y otras cosas.....

Para el Sistema Religioso Osha-Ifá (Santería o Regla de Osha) el atuendo del Iyawó no es un accesorio, es fundamental porque significa protección.

Si ponemos atención la ceremonia nuestra de Asiento de Santo es algo muy grande en un período de pocas horas. Se toma tiempo que ciertas partes del cuerpo estén listas para la agresión normal que se da en los lugares públicos.... he aquí el por qué de esta manera de vestirnos tapándonos, protegiéndonos. No podemos pretender ser sacerdotes de esta religión y no enterarnos de lo que nos dicen y las razones que nos dan.... porque queremos ser modernos.

Tapar todas estas partes con ropas apropiadas tiene que ver con aquellos puntos del cuerpo que atendemos durante una rogación de cabeza.

Iyawó se levanta temprano y después de saludar (moyubar) tiene la mañana para moverse en sus ocupaciones necesarias, ya el sol de las 11,30 de la mañana es fuerte para él, por tanto no debe exponerse, debe estar de vuelta a casa (jamás las doce del día debe estar en la calle) nunca se parara a conversar en la calle o cerca de un gentío y muchísimo menos en una esquina, nunca se detendrá en un grupo ni en compañía de tres.

Después del almuerzo, debe descansar, y tiene tiempo libre hasta las cinco y media ya después de esta hora debe estar en casa, cuando den las seis nunca debe estar ni tan siquiera en la puerta de su casa, a partir de ese momento estará en su Ilé, que es el de la osha que ha nacido, en compañía de su familia (si la tiene).

Nunca, se mirara en el espejo, los hombres aprenden a rasurarse sin su ayuda y las mujeres a ponerse sus atuendos al tacto, jamás, colonias ni perfumes (ni tan siquiera en las misas espirituales).

Iyawó no habla con nadie, para no tener que escuchar afirmaciones de aquellos que no comprenden la trascendencia y el significado que para los creyentes tiene la iniciación en la religión.

El Iyawó no se puede presentar a una casa religiosa que no es la suya por sí misma, debe ir con su padrino o madrina.

Al llegar el iyawó a una casa religiosa, debe estar un iwóro con una jícara con agua y el agogó de Obatala, cantando: ORO MAYOKO EKIMEBO EE IYAWO EKIMEBO Cada vez que un Iyawó se acerca a un Ilé-Orisha durante los tres primeros meses tienen que tener ciertos particulares cuidados porque es su propia Osha la que visita estés Igbodus.

Un Iyawó es un "Olorisha" pero NO puede ejercer el sacerdocio hasta que realice determinadas ceremonias llamadas "ritos de iniciación":

Durante el Yaworaje hay que echarse manteca de cacao en la cabeza "Lerí" es un coadyuvante en los procesos energéticos y espirituales.

La cabeza deberá llevarla cubierta los tres primeros meses con su pañoleta blanca y podrán descubrirse al cabo de ese tiempo previa ceremonia del destapado que realiza su padrino o madrina. Porque la "Lerí" (comparativa con la "fontanela" de los bebés) queda abierta (espiritualmente) y por lo tanto vulnerable, esta se va cerrando cuando se cumple un año. Pero sí esto le trajera problemas a nivel laborales sus mayores (padrino o madrina) están facultados para autorizar a su Iyawó a no cargar su cabeza tapada.

El recién iniciado deberá extremar su cuidado en el sentido de no estar presente en multitudes y no podrá visitar playas, clubes sociales, cervecerías, discotecas, centros comerciales, cárceles.