Letra del Año 2017 Venezuela Rueda de Prensa

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¿Cuál es la importancia de darle de comer a la tierra?

Se ha vuelto costumbre, iniciar el año dándole de comer a la tierra, pero sabes cual es la importancia de realizar esta ceremonia Muchas veces escuchamos que hay que darle de comer a la Tierra a principio de año, pero no sabemos....

¿Que Es El Oro al Santo?

El Oro al Santo es relativamente el concierto de las cosas entre sí, porque los lucumíes aunque eran analfabetos, a ellos no les gustaba hacer nada fuera de orden y por eso el oro al Santo lo hacían con pulcritud y esmero, y no como hacen muchos criollos, que le cantan a Chango y luego le cantan a Oyá

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martes, 18 de octubre de 2016

Pataki: El Templo de OSHUN y OBA

Oshun Gobernaba En La Tierra Donde Todo Era Alegría Y Felicidad. Vivía En Un Castillo Que Estaba Anclavado Entre El Mar Y El Río. A Aquel Castillo Llegó Su Hermana Oba A Refugiarse, Huyendo Del Mundo, Decepcionada De Los Hombres.
Venía Acompañada De Su Pueblo, Que Emigraba Junto Con Ella. Oshun Le Dio Albergue Y La Fue Imponiendo Del Gobierno De Su Pueblo Y Obligó A Éste Que La Reconociera Como Su Hermana Mayor Y Que Le Rindieran Cultos Y Honores.

Cierta Vez, Oshun Tuvo Que Abandonar Su Pueblo Por Obligaciones Con Otras Tierras Que Dependían De Ella Y Dejó A Oba Al Frente De Su Gobierno. Oba Conocía Las Costumbres De La Gente De Aquel Pueblo Y Las Aceptaba Por La Presencia De Oshun, Pero No Era Partidaria De Tantas Fiestas, Alegría Y Libertad En La Vida Conyugal.

Ella Era Una Mujer Triste, Melancólica Y Frígida En La Vida Sexual. Oba Planificó Modificar La Vida En Aquella Tierra. Comenzó Por Prohibir La Música Y Los Bailes, Y Que Las Mujeres Que Se Iban A Casar Tenían Que Servir Durante 9 Lunas En El Castillo Antes De La Boda Y Que Las Casadas Tenían Que También Servir 9 Lunas Del Embarazo En El Castillo. Durante Ese Servicio Oba, A Través De Sus Poderes, Lograba Que Las Mujeres Modificaran Sus Gestos Y Costumbres, Rechazando A Los Hombres, Y Se Volvían Tristes Y Melancólicas Igual Que Ella. Las Bañaba Con Un Omiero Que Ella Preparaba Y Les Hacía Obras En El Vientre Y En La Cabeza, Con Polvos Que Ella Preparaba.

El Pueblo De Oshun Se Volvió Triste Y Taciturno, Las Hijas De Oshun Y Las De Oba Se Pasaban La Vida En Penas Y Lamentos. Los Hombres De Aquel Pueblo, Al Ver La Situación, Fueron A Casa Del Awó De Orunmila Que Vivía En El Pueblo Cercano, Éste Los Registró Y Les Vio Ojuani Ogunda, Diciéndoles:

-Hay Que Hacer Ceremonias, Para Que Regrese Oshun.

Y Les Marcó Ebo Con: 1 Gallo Para Eshu, 2 Gallinas Blancas, 2 Gallinas Amarillas, 2 Muñecos, Uno Hembra Y Otro Macho, Iwereyeye, Imo De Oshun, Del Que Tenía Las Hojas Dobladas En La Punta; Agua De Mar Y De Río, Y 2 Caretas. Ellos Hicieron El Ebo Y El Awo De Orunmila Le Dio El Gallo A Eshu Laboni En La Orilla Del Río Y Le Encomendó Buscar A Oshun. Este Se Lanzó A Nadar Por El Río Y Llegó A La Tierra Ibediaña, Donde Oshun Estaba En La Fiesta Que Le Daban Sus Hijos.

Eshu Laboni Le Contó Lo Que Estaba Sucediendo Y Oshun Se Lanzó Al Río Y Nadó Junto Con Eshu Laboni, Llegando A La Tierra Donde Había Dejado A Oba Y Encontrando A La Población Triste Y Llorosa Por La Situación De Infelicidad Que Se Estaba Viviendo. Se Presentó En El Castillo Como Si Nada Supiera. Oba La Recibió, Sorprendida, Pues No Esperaba Su Regreso. Al Otro Día, Oshun Convocó A Una Fiesta Por Su Regreso.

Oba Se Opuso Pero Oshun Era La Dueña Del Castillo Y Tuvo Que Aceptar. Pero Oba No Fue A La Fiesta. Los Hombres Regresaron Y La Fiesta Empezó. Pero Las Mujeres Eran Víctimas De Los Hechizos De Oba Y No Había Diversión. En Medio De La Fiesta, Llegó El Awó De Orunmila, Que Había Hecho El Ebo, Llevando Las Gallinas, Las Hierbas, Las Aguas, Los Muñecos Y Llamó A Oshun, Contándole Lo Que Sucedía. Y Ambos Llamaron A Oba Y Fueron A La Orilla Del Río. Allí Se Le Dio A Oba De Comer Las Gallinas Blancas Y A Oshun Las Gallinas Amarillas. Oshun Le Dijo A Oba:

-Tú Eres Mi Hermana Mayor Y Te Respeto, Pero Has Hecho Infeliz A Tus Hijas Y A Las Mías. Por Eso, A Partir De Hoy, Yo Seré La Que Gobernará Los Sentimientos Y Las Cabezas De Tus Hijos Y De Los Míos; Tú Serás Las Que Las Lleves A Buenas Costumbres Y A Huir De Los Vicios, Pero Yo Seré Quien Les Daré Alegría Y El Disfrute De Los Placeres Del Mundo. Tú Vivirás En Mi Casa, Todos Te Rendirán Ofrendas; Se Te Llamará Para Todo, Pero Yo Gobernaré Las Cabezas Y Los Corazones De Nuestros Hijos.

El Castillo Y El Pueblo Volvieron A Ser Alegres Y Todos Le Rindieron Honores A Oba, Ofrendándole Animales Vírgenes, Huevos, Pescados, Frutas En Ocasiones De Las Bodas Y El Nacimiento De Los Niños. Nota: A Los Hijos De Oba Es Por Eso Que Se Le Hace Oshun, Con Oro Para Oba Y Todos Los Hijos De Oshun Deben Tener Oba, Para Su Salud, Control Y Organización En La Vida.

lunes, 15 de agosto de 2016

Pataki: Shango y las orejas de Obba

Shango se había convertido en un joven fuerte y atractivo y se estableció como Oba (rey) de Oyó, cerca de Ilé-Ifé. Se encargó de dirigir el gobierno de la ciudad y llegó un momento en que decidió casarse. Como Shango era muy mujeriego y amigo de las fiestas, en cuanto se supo que estaba buscando esposa, una multitud de mujeres acudió a las puertas de su palacio con la esperanza de ser la elegida.
El buscaba como esposa a una mujer perfecta y la encontró en la poco agraciada Obba, que a pesar de su falta de atractivo físico era una gran dama, serena y majestuosa.
Así pues, Shango se casó con Obba para desesperación de todas sus amantes. Al principio todo iba bien en la pareja pero a los pocos meses, Shango empezó a encontrar a su esposa poco excitante y demasiado simple, a pesar de la adoración que Obba sentía por su esposo.
A medida que aumentaba el aburrimiento de Shango, también aumentaba el distanciamiento entre ambos, ya que él pasaba mucho tiempo libre en fiestas frecuentando a otras mujeres.
Mientras Obba sufría en silencio, la orisha Oshun, dueña del amor y del dinero, estaba esperando el momento para acercase a Shango, al que deseaba con todas sus fuerzas pero sabía que debía hacerlo de forma inteligente para evitar ser una conquista más del orisha del fuego.
Aprovechando una fiesta organizada por Shango, Oshun utilizó sus encantos y su secreto de seducción (oñi, que significa: miel) para conquistarlo y a partir de ese momento Oshun se convirtió en la obsesión de Shango que solo deseaba poseerla.
Ambos estaban completamente entregados el uno al otro, pero la felicidad de Oshun no era completa ya que sabía que él nunca abandonaría a su esposa Obba y además continuaba con su frenética vida de placer con otras mujeres.
No pudiendo soportar la situación por más tiempo, Oshun decidió emplear una estratagema para conseguir tener a Shango como esposo. Para ello se acercó hábilmente a Obba, consiguiendo ser su amiga y confidente sin que la ingenua Obba se diera cuenta de nada. Esta llegó a confesarle que tenía problemas con Shango y no sabía como recuperarlo y Oshun se ofreció a ayudarla. Le dijo que como a Shango le gustaba mucho la buena mesa, podía ganárselo a través del estómago y se confió un gran secreto: que para atrapar a un hombre debía cocinarle sus orejas ya que los hombres se volvían locos de pasión cuando comían las orejas de una mujer. Oshun llegó incluso a asegurarle que ella misma lo había hecho y gracias a eso conseguía tener todos los hombres que deseaba pero procuró no descubrirse la cabeza para que Obba no pudiera ver su engaño.
La inocente Obba hizo lo que le decía Oshun y aprovechando una cena con amigos, preparó un plato con sus propias orejas y se lo presentó a Shango. Cuando éste vio las orejas flotando en el plato, se horrorizó y mirando a Obba le dijo: “¿qué has hecho?”. Obba le contó a Shango todo lo ocurrido y le mostró su rostro mutilado, lo que produjo una profunda aversión en su esposo. Ella le dijo que había sido Oshun y en ese momento Shango comprendió todo lo que había sucedido, dándose cuenta de la extrema bondad de Obba y decidiendo que no podía quedarse con ella porque no la merecía.
Shango le contó a su esposa la relación que mantenía con Oshun y entonces Obba se dio cuenta de que había sido manipulada. Shango decidió que Obba seguiría siendo su legítima esposa pero que no podía seguir viviendo con ella.
Ella se quedó en su palacio sola y siendo la esposa de Shango, solo de palabra.

martes, 9 de agosto de 2016

¿Quien es Obba?

Obba es un Orisha y representa el amor reprimido y el sacrificio por el ser que uno ama, el sufrimiento y simboliza la fidelidad conyugal. Está relacionada a los lagos y las lagunas. Junto con Oyá y Yewa habita en los cementerios y representan a guerreras temerarias. Ella, a diferencia de Yewá que vive dentro del féretro, custodia las tumbas.
Obba es la Orisha del río que lleva su nombre, originaria de la tierra Takua, aunque su culto se extendió por la tierra de Òyó y Tapa. Su nombre proviene del Yorùbá Òbbá (Òbè: sopa - Obá: rey), literalmente "La de la sopa del rey". No se recibe como Orisha tutelar a sus hijos se les hace Oshun con Oro para Obba, como Orisha de adimú se recibe con el tiempo por su carácter ermitaño y emocionalmente inestable. Sus otá son 9 claras y en forma plana semejantes al contorno de una oreja.
En el sincretismo se compara con Santa Catalina de Palermino (25 de Noviembre) y con Santa Rita de Casia (22 de Mayo). Su número es el 9 y sus múltiplos. Su color es el rosa o lila. Se saluda ¡Obba Naní!
Familia de Obba:

Hija de Obbatala y Yembó, hermana de Oyá y Yewa, amante de Shango por él se quitó una oreja y fue por esto desterrada, luego se fue para el monte y posteriormente vivió en soledad en el cementerio. También tuvo amoríos con Oggun, a quien le entregó el yunque y este le enseño a guerrear.
Diloggún en Obba:

Habla en el diloggún por Eyeunle tonti Oshé (85), Oshé tonti Eyeunle (58), Eyeunle (8) y Osá (9).
Herramientas de Obba:

Su receptáculo es una sopera de losa color rosada con flores. Sus atributos son yunque de madera, puñal, espada, una mano de caracoles, escudo, dos llaves (una en su sopera y otra en la de Oshun), careta, timón o rueda dentada, libro, coraza, dos manillas torcidas, oreja, todo esto de cobre. Sus Elekes se confeccionan con 8 cuentas rosas, 1negra, 8 lilas, 1 negra, 8 amarillas y 1 negra.
Ofrendas a Obba:

Se le ofrenda ñame crudo, los animales que se le inmolan crudos untados con manteca de corojo, uva, ciruela, cascarilla, manteca de corojo, etc. Se le inmolan chivo capón, gallina, gallina de guinea y paloma. Sus Ewe son avellano de costa, uva caleta, caoba, caobilla, castaño, ciruela y ébano caponero.
Objetos de poder de Obba:

Cinco brazaletes de oro como Oshun.
Trajes de Obba:

Obba se viste con un vestido rosa o lila y la cabeza cubierta con un pañuelo del mismo color.
Bailes de Obba:

Obba no puede bailar. Se hacen bailes en su honor ya que esta no baja. En su baile se pone a alguien en el centro del circulo de bailadores con una mascara mientras se imita a que se le está dando latigazos, mientras el coro canta.
Caminos de Obba:

Sus caminos son:
  • Obba Laddé.
  • Obba Mire.
  • Obba Lubbe.
  • Obba Tolá.
  • Obba Tundé.
  • Obba Omí.
  • Obba Yurú.
  • Obba Labbí.
  • Obba Guirielú.
  • Obba Bomi.
  • Obba De.
  • Obba Niké.
  • Obba Laiyé.
  • Obba Yeyé.
  • Obba Lasé.
  • Obba Beremi.
  • Obba Suaré.
  • Obba Taladé.
  • Obba Labaiyé.
  • Obba Olomi.
  • Obba Suemi.
  • Obba Bi.
  • Obba Biolomi.
  • Obba Funmi.
  • Obba Jare.
  • Obba Omiota.
  • Obba Nupe.
  • Obba Odeyi.
  • Obba Funke.
  • Obba Tunese.
Kari-Osha de Obba:

Para coronar este Osha debe haber recibido antes a los Orishas guerreros. Luego durante la coronación se deben recibir los siguientes Oshas y Orishas.

Elegguá, Oggún, Obbatalá, Oke, Yemayá, Shangó, Ogué, Oshún, Oyá y Obba.
Características de los Omo Obba:

Las mujeres son valerosas e incomprendidas, con rasgos masculinos. Pasan por experiencias sentimentales amargas. Muy celosos. Son de obtener triunfos materiales y las mujeres de ser feministas profetas y/o militantes.
Patakies de Obba:

El padre de Obba le dijo que ya era tiempo de escoger marido, y que tenía que encaminar su vida, pues sus enseñanzas habían sido productivas y que él la quería ver feliz. Shangó y ella se conocieron, y al momento surgió una atracción, un amor majestuoso, profundo. Aunque él vivía con Oyá, una mujer de recia personalidad muy parecida a la de él, Shangó sabía que los atributos, beneficios y cualidades que aportaría Obba a su matrimonio harían del suyo un reino aún más poderoso.
Al principio, su unión fue feliz. Shangó dejó sus andanzas con Oyá y se dedicó por entero a Obba. En su palacio se respiraba bondad y tranquilidad. Obba bajaba todas las mañanas al río para encontrarse con su hermana Oshún, y las dos se contaban sus pequeños secretos, mientras se bañaban en las dulces y cristalinas aguas, con sus pececitos de colores y sus chinas pelonas. Por momentos, eran como apariciones veladas en el arco iris de las cascadas.
Oyá, desde lejos, las veía y no podía contener la envidia, porque esa mujer tan bella y, por añadidura, hermana suya, había logrado lo que ella nunca había alcanzado con sus encantos y hechicerías: casarse con Shangó. Caviló mucho cómo reconquistar el amor de Shangó, quien con sus recuerdos no la dejaba tranquila. Y acostada bajo un jagüey milenario, tuvo el sueño fatídico de la venganza. En espíritu, se trasladó a la morada de los ikú y los eggun, y, en el desierto cementerio, donde el viento hacía silbar las copas de los árboles y se oían los chirridos estridentes de las aves de rapiña, encontró Oyá la solución para reconquistar el amor perdido y descansó por primera vez en muchos días.
A la mañana siguiente, fue al encuentro de sus hermanas en el río; conversó y se divirtió con ellas, y ganó la confianza de Obba, tan ingenua y dulce. Sin embargo, no engañó a Oshún, quien, recelosa, alertó a su hermana sobre la extraña conducta de Oyá, pero Obba no le prestó oídos. Con frecuencia, Oyá le daba a Obba recetas de las comidas favoritas de Shangó que la joven, diligentemente, cocinaba para su marido. Hasta un día, en que lo único que tenía Obba era harina de maíz. Oyá le dijo: "No te apures, que vas a resolver como hice yo una vez. Te cortas la oreja, se la preparas con el maíz y la sazonas con todo tipo de hierbas". Ese día, Oyá llevaba puesto un pañuelo de nueve colores que le tapaba las orejas. A Obba, le pareció muy raro, pero en su afán por complacer a su hombre, se apresuró a cortarse la oreja, y preparó con ella un delicioso caldo de maíz. Cuando Oyá vio acercarse a Shangó se convirtió en una centella. En su felicidad sin límites, arrasó con su fuego parte de los bosques.
Al llegar Shangó a su palacio, encontró la mesa lindamente servida, con profusión de flores rojas como la sangre. Abrazó a su mujer y le preguntó qué había de comida, pues traía un hambre atroz. Obba le sirvió su plato favorito, el cual él comió con gusto, aunque sin dejar de observar a su mujer, a quien encontraba distinta. Al percatarse de que Obba llevaba un pañuelo, cosa que nunca usaba, pues a Shangó le encantaban sus trenzas largas y su cabello sedoso, le pidió que se lo quitara. Al verla sin una oreja, tembló de rabia, pues él, perfecto en su belleza, no consentía a su lado a una mujer imperfecta. Obba comprendió entonces el engaño de Oyá. Shangó, echando fuego por los ojos, la abrazó por última vez, y le dijo que ella seria su única y verdadera mujer, pero no tendrían más relaciones, si bien la respetaba por su sacrificio y siempre sería la primera entre todas.
Obba, avergonzada, pero reina entre las reinas, visitó a su padre Obbatalá y, mientras caminaba hacia su palacio, sus lágrimas brotaban inconteniblemente, dejando a su rastro un río caudaloso, que arrasaba con todo a su paso, al despeñarse entre rocas y árboles. Los jagüeyes, las ceibas, las palmas y las ácanas se arqueaban para saludar las lágrimas vertidas por el corazón desgarrado de Obba.
Obbatalá, al contemplar a Obba que le agradecía cuanto le había otorgado con sus dones divinos, comprendió la traición de Oyá y la gran decepción de Obba, quien no comprendía las falsedades humanas. Por ello, le concedió lo que le pedía su hija: "Quiero irme a donde nadie pueda verme. Quiero la tranquilidad de lo no existente, quiero vivir con los muertos, con los espíritus, con quienes no me puedan hacer ningún daño. El cementerio será, de ahora en lo adelante, mi ilé (casa)".
Agradeció otra vez a su padre y fue a despedirse de su hermana Oshún, quien recibía en su río revuelto el afluente del de las lágrimas de Obba. Las dos hermanas se unieron más que siempre, se formó un gran remolino en el cual Obba se trasladó del mundo de los vivos al mundo de los muertos, y dejó a Oshún, quien en lo adelante seria la única que podría comunicarse con ella, encargada de sus asuntos en la tierra de los Orishas.
Obbatalá, para que Obba pudiera vivir en paz en su nueva morada, le entregó un puñal de fino acero con empuñadura de madera ricamente adornada en oro, plata y piedras preciosas; un barquito pequeño para que se trasladase donde quisiera; una brújula con los cuatro puntos cardinales, de los cuales seria dueña absoluta; una coraza o escudo como protección contra todos los males; una careta para esconderse tras ella y evitar ser molestada; un libro en representación de sus conocimientos y enseñanzas, y una catalina, símbolo del poder divino. Todos ellos estaban hechos de madera de ácana, muy dura, útil contra todos los maleficios y maldiciones. Desde ese momento, los amarres, las brujerías y los conjuros mágicos hechos a través de Oshún no se desatarían jamás. Obba vivió feliz, pues sabía que ella era la única y verdadera esposa de Shangó y nadie podría ocupar su lugar en el reino de los Orishas.